Efectos terapéuticos del calor sobre el COVID-19

Los virus encapsulados como el SAR-CoV-2 son sensibles a la temperatura y su eliminación es posible mediante la aplicación de calor a temperaturas tolerables para el ser humano.

Todos los mamíferos utilizan la fiebre para combatir las infecciones.

A lo largo de la historia se han empleado fuentes de calor como aguas termales, saunas, hammams etc. para prevenir y tratar infecciones respiratorias y mejorar la salud y el bienestar.

En la fase inicial de la infección, la aplicación de calor sobre las vías respiratorias altas puede ayudar al sistema inmune en su primera línea de defensa, contribuyendo a la limpieza mucociliar y a la inhibición o desactivación de los viriones en la zona donde se alojan en un primer lugar. Este mecanismo se puede reforzar con la inhalación de vapor con aceites esenciales que tengan propiedades antivirales, mucolíticas y ansiolíticas.

El calor aplicado sobre todo el cuerpo contribuye a la segunda línea de defensa del sistema inmunitario replicando el proceso de la fiebre y activando las defensas innatas y adquiridas, además de desarrollar la resiliencia fisiológica.

Los tratamientos basados en el calor también ofrecen beneficios psicológicos dirigiendo la atención hacia una acción positiva, estimulando la relajación y mejorando el sueño.

En el contexto de la situación sanitaria actual, las terapias basadas en calor, y más concretamente en infrarrojo lejano, constituyen una oportunidad para integrar la medicina natural, la medicina convencional y las prácticas de bienestar tradicionales para fomentar la salud de pacientes y personal médico, a la vez que se construye una resistencia a nivel comunitario que ayudará a reducir el impacto de futuras pandemias.

​​​​​​​Además, la exploración de la capacidad de tolerancia al calor induce un estado de autoconciencia o “mindfulness” y permite centrarse en la respiración, lo cual aporta beneficios físicos y psicológicos adicionales.

 En un momento de “distanciamiento social” el ejercicio bajo el calor de infrarrojos en una práctica de Thermoyoga® es una forma de reunión que permite mantener la cohesión social y las relaciones personales en un contexto de seguridad y confianza.